Raíces
Soy George Antonio Guillén Burgos, o simplemente George Guillén. Si tuviera que describirme en una sola palabra, diría que he sido multifacético: en mi vida han convivido el derecho, la ganadería, la empresa, el deporte y, sobre todo, la familia.
Mis raíces están en el interior del país, en Los Santos. Allí pasé los veranos de mi infancia, entre un grupo de amistades que fueron, y siguen siendo, puras amistades de corazón. Nunca importó el estatus social de nadie; importaba la lealtad, la palabra y la alegría de estar juntos. Esa forma de relacionarme con las personas nació en aquellos veranos y me ha acompañado toda la vida.
Una crianza de valores
Tuve la bendición de crecer en un hogar completo y funcional, formado por un padre y una madre que nos dieron ejemplo antes que discursos. Nunca vimos a nuestros padres pelear ni faltarse el respeto.
Mi padre es un hombre trabajador, de palabra y de lucha: electricista y contratista de profesión, me enseñó con su ejemplo que el trabajo honrado y la palabra cumplida son la mejor carta de presentación de un hombre.
Mi madre es hija de una mujer de altísimos valores: mi abuela, Coralia Correa de Burgos, primera mujer diputada en Panamá. Ella se describía a sí misma como una mujer «de una sola pieza», de carácter firme y formación íntegra. Su legado de rectitud y coraje marcó a toda nuestra familia.
Somos tres hermanos, criados en el seno familiar con muchos valores y un profundo respeto el uno hacia el otro. Mi hermana mayor es abogada, de un carácter y una personalidad envidiables y un currículum extraordinario. Mi otra hermana es odontóloga, con un corazón puro. Hoy, con más de cincuenta años, sigo acatando las instrucciones de mi madre y de mis hermanas, y lo digo con orgullo.
Formación
En la década de los ochenta, a causa de la crisis que atravesaba Panamá en aquel momento, cursé estudios en los Estados Unidos, en una academia militar. Esa etapa forjó en mí disciplina, orden y sentido del deber, y me permitió además practicar fútbol americano en la secundaria y luego en la universidad.
De regreso en Panamá, en los años noventa estudié en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Panamá, una universidad pública. Me enorgullece haberme formado allí: fue un espacio donde conviví con personas de todos los orígenes y donde consolidé la capacidad de compenetrarme con cualquier estrato social.
Vida profesional
Desde muy temprano mi trayectoria fue polifacética. He sido ganadero, con vínculo directo con la tierra y el campo del interior. Soy abogado de profesión, con una práctica de largo recorrido en el derecho comercial, societario y litigioso en Panamá, y he ejercido funciones gerenciales y de dirección legal en empresas de contratación eléctrica y construcción, siguiendo, en cierto modo, los pasos de mi padre.
Desde hace varios años me dedico principalmente a la asesoría empresarial y la consultoría estratégica. Acompaño a grupos corporativos, empresas y empresarios en momentos puntuales para ayudarlos a tomar mejores decisiones. Si algo me define en ese trabajo es que soy extremadamente analítico: analizo a fondo, y luego pongo el conocimiento en práctica. No me quedo en el diagnóstico.
Gracias a Dios he podido mantener relaciones con personas de los más diversos ámbitos, y en todas ellas he sostenido lo mismo: mi palabra. Un carácter jovial, objetivo y directo ha sido mi manera de construir confianza.
Deporte y naturaleza
El deporte ha sido una constante en mi vida. Jugué fútbol americano en la secundaria y la universidad, y también softbol. He practicado jiu-jitsu brasileño y boxeo. Gran parte de mis amistades crecieron en el entorno playero: la pesca, el surf y la cacería submarina fueron nuestra escuela de vida.
Hoy, a mis 53 años, sigo practicando cacería submarina. El mar me mantiene con los pies en la tierra.
Estar en tantos escenarios distintos, con personas tan distintas, me permitió entender y sentir empatía por las diferentes realidades sociales. Ese ha sido, quizás, el mayor aprendizaje del deporte.
Fe y familia
Soy católico, creyente y practicante. La fe ha sido el eje sobre el que he tratado de ordenar mis decisiones y mi vida familiar.
Mantengo un hogar formado desde hace más de 25 años. Soy padre de tres hijos. Mi mayor aspiración es transmitirles lo mismo que yo recibí: valores, respeto y ejemplo.